Ponyo - La sirenita de Miyazaki
¿Será?

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La termita
Es un gran misterio. Puede devorar un libro, morder la caja de una película, desgastar las perillas del dvd con sus dientes, pero Helena no se come sus zanahorias a la hora del almuerzo.
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Como disco rayado
Hace un par de semanas los niños comenzaron a solicitar las pelìculas que quieren ver en casa. De mi apreciada colección de animación seleccionan algunas que deciden ver una y otra y otra vez durante el día.
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Dos semanas y media
Hace dos semanas ya que Marianne fue operada y se recupera en casa, mismo tiempo que tengo de haber cambiado el trabajo de la oficina a la casa. Estas dos semanas me han regalado un tiempo con mi hijos que no había disfrutado. Y creo que es un momento especial, Helena comienza a gatear y comunicarse y Ruy a tomar decisiones propias muy particulares, por ejemplo todos los días me pide que vayamos al jardín a jugar a la pelota y aunque no entiendo muy bien las reglas de su juego me parece que consisten en patear la pelota mientras tiene los brazos alzados y corre desenfrenadamente, siempre terminando la carrera abrazando mi pierna, las carcajadas son algo extra.
Al mismo tiempo veo que a Ruy le cuesta compartime con Helena, así que apenas le pongo un poco de atención a ella y hace lo imposible por llamar mi atención, incluso se me encarama como simio. Es dificil tratar de darle la misma atención a los dos hijos.
Cuando sólamente teníamos a Ruy pensaba equivocadamente que todos los niños debían ser iguales, y con Helena me di cuenta que aunque obvio estaba equivocado. Los dos prospectos de personalidades son impresionantemente distintas, Ruy es completamente emotivo (mini emo) y Helena un poco más ruda (¡los rudos, los rudos, los rudoooos!) ya que no manifiesta tanto sus emociones, ríe y llora pero de forma más controlada.
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Helena

Otra foto para el album.
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Niños de agosto

Pongo esta foto en el blog para poder verla cuando lo necesite durante mi viaje. Nótese que Helena ya se sienta.
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Mi visita inesperada

Ayer tuve la agradable visita de Ruy y Helena al trabajo. Helena estaba todavía acalambrada por la vacuna que le pusieron poco antes y Ruy entró tímido pero rapidamente se hizo dueño del lugar. En un momento Ruy encontró una escoba y decidió ponerse a barrer (con la coordinación que puede tener un bebito de su edad), me sorprendió que en realidad sabía que estaba barriendo, yo le señalaba punto imaginarios donde barrer y lo hacía. No hay duda que algunos comienzan desde abajo.
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Cual mimo

Ruy ya tiene un año y ocho meses, Helena seis meses pero no actúa como el hermano a esa edad. Entiendo que el desarrollo en todos los niños no es parejo, y debo contenerme a veces porque espero de Helena cosas como que al colocarle en el brincolín salte como si quisiera alcanzar el techo, como lo hacía su hermano.
Ruy por otra parte todavía no se anima a hablar, bueno, ni siquiera a decir palabras sueltas. No creo que tenga problemas, más bien que ha decidido ser un hombre de pocas palabras y expresarse más con gestos, cual mimo. Helena como contraste canta y balbucea desde el primer día que estuvo en la

casa, pero no tiene la sonrisa puesta todo el día y la reserva para esos momentos particular en los que pareciera nos quiere encantar. Creo que la personalidad de ambos se va asomando.
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Helena con hache
Finalmente fuimos al Registro Civil para registrar a Helena. Es posible que durante su vida tenga que aclarar siempre sobre aquella letra muda en su nombre, pero que la relaciona con una mujer que dicen causó una guerra que duró mucho tiempo.
Todo inició ayer cuando me dirijo al Registro, al llegar me doy cuenta que me perdí la entrega de fichas por unos cuantos minutos. Traté de razonar con la burrócrata, recibo un doloroso: "levántese más temprano".
Hoy no me levanté más temprano pero llegué a tiempo para recibir las famosas fichas, me tocó el lugar ocho de una decena que habrán repartido. Desde luego que diez trámites parecen poco hasta para una oficina local llena de burócaratas pero sucede que al regresar por la tarde (ya con niña en los brazos) nos encontramos una cantidad impresionante de bodas civiles. Muchos familiares esperaban el turno de los nerviosos novios (algunos cincuentones, muchos púberes) y entraban luego a una pequeña capilla apenas se vaciaba de la ceremonia anterior (¡siguieeeeeente fichaaaaaa!), lo hacían con la misma gracia de la gente que entra a los vagones del metro.
El nombre esta dado y a partir de ahora hay que llamarla Helena, Helena con hache.
P.D. Felicidades a la prima Maca que también tiene su trámite civil por estos días.
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Dos momentos dos
donde captamos a los niños, primero Helena sonriendo:

y luego Ruy en el momento más peligroso del día, recargando pilas para seguir la búsqueda de un juego nuevo:

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Dos meses
Helena tiene ya dos meses de vida. No hay mucho que decir ahora de ella, es adorable la mayor parte del día, pero... todos los días al atardecer comienza a llorar y lo hace durante un largo rato, casi nada la consuela. Varios libros describen esta situación, parece que es normal en ciertos bebitos y no hay una razón aparente. ¿Sera que sienten cuando la Tierra da un giro más y se vuelve hacia la noche?
Por cierto que el "problema" del ombligo ya se solucionó. El niñólogo nos aconsejó que le pusiéramos una bolita de algodón en el ombligo y lo tapáramos con un poco de cinta adhesiva (el famoso micropor), desde el primer día ya notamos una mejora en suombligo con forma de pivote.
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La niña a un mes
Helena cumplió un mes hace poquitos días, nuestro mutuo regalo fue el de no molestarnos y poder dormir tranquilos durante todo el fin de semana, vaya, ¡hasta Ruy colaboró con eso!
El reporte hasta ahora es que Helena come mucho, pero mucho más que Ruy, casi no tiene los problemas de cólicos de Ruy, es cien veces más sana pero tampoco parece ser tan risueña como su hermano. Marianne dice que sonríe después de comer (bueno, yo estoy igual después de una comilona). Sin embargo ahora me doy cuenta que Ruy reía por cualquier cosa, espero impacientemente descubrir la personalidad de la niña que va a salir con el tiempo.
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Ocho de enero

El martes nació Helena, llegó muy bien y los médicos la trajeron al mundo sorprendentemente rápido. A diferencia de hace un año con Ruy, esta ocasión la experiencia fue completamente distinta.
Los planetas se juntaron y ahora sí la revolución nos hizo justicia, por ser una cesárea planeada todas las piezas fueron encajando con calma y en su lugar. Las indicaciones fueron de encontrarnos con los médicos en la entrada del hospital, ellos se llevaron a Marianne a la sala de labor mientras me dejaron con la tarea del registro, luego fui a vestirme de color azul y me quedé platicando durante unos minutos en una sala que tienen los médicos a un lado de los quirófanos. Me ofrecieron un sandwich pero mis nervios no me lo permitieron.
Al entrar al quirófano escucho una canción de los Beatles, de hecho ellos nos acompañaron el resto de la operación (recuerdo claramente Imagine). Ahora no se me olvidó bajar del coche la cámara de video por lo que grabé toda la operación, incluyendo cuando al romperse la fuente el ginecólogo cantó de "El chorrito" de Cri-cri. Si bien la primera vez sentí que los médicos le salvavan la vida a Marianne y a Ruy en un procedimiento urgente después de horas de labor, ahora mi sentimiento es que todo estaba bajo control, el anestesiólogo sostuvo la cámara y siguió grabando cuando le dije que me iba a desmayar, el neonatólogo me dejó cortar el cordón como si fuera la inauguración de una autopista, aunque me di cuenta que en realidad cortaba un pedazo de lo poco que quedaba sujeto a Helena, mientras tanto otro médico extraía la sangre del verdadero cordón umbilical.
El ambiente era de total relajo en el quirófano, yo intentaba desorientar a Marianne con mis opciones de nombre para la niña. Intenté con Britni pero no, Gigí tampoco, Estéfani no tuvo éxito. Marianne salió muy bien del quirófano y la recuperación ha sido excelente, Helena nació con un color rosado hermoso (a diferencia del morado Barney de Ruy) y los labios rojo carmesí (también conocido como rojo Bob Ross).
Es apenas hoy unos días después del alumbramiento que logro entender que el golpe por tener una niña no sería adentro del quirófano. Resulta que soy responsable de criar a una personita de la cual entiendo poco, como ejemplo es que no compré aretes para que le hicieran los agujeritos en el hospital (como si nacieran con los aretes puestos). Marielle (quien en esto es más sabia que un anciano tibetano) me dijo que esos aretitos se verían enormes en esas orejas, tenía toda la razón.
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