viernes, enero 11, 2008

Ocho de enero

El martes nació Helena, llegó muy bien y los médicos la trajeron al mundo sorprendentemente rápido. A diferencia de hace un año con Ruy, esta ocasión la experiencia fue completamente distinta.
Los planetas se juntaron y ahora sí la revolución nos hizo justicia, por ser una cesárea planeada todas las piezas fueron encajando con calma y en su lugar. Las indicaciones fueron de encontrarnos con los médicos en la entrada del hospital, ellos se llevaron a Marianne a la sala de labor mientras me dejaron con la tarea del registro, luego fui a vestirme de color azul y me quedé platicando durante unos minutos en una sala que tienen los médicos a un lado de los quirófanos. Me ofrecieron un sandwich pero mis nervios no me lo permitieron.

Al entrar al quirófano escucho una canción de los Beatles, de hecho ellos nos acompañaron el resto de la operación (recuerdo claramente Imagine). Ahora no se me olvidó bajar del coche la cámara de video por lo que grabé toda la operación, incluyendo cuando al romperse la fuente el ginecólogo cantó de "El chorrito" de Cri-cri. Si bien la primera vez sentí que los médicos le salvavan la vida a Marianne y a Ruy en un procedimiento urgente después de horas de labor, ahora mi sentimiento es que todo estaba bajo control, el anestesiólogo sostuvo la cámara y siguió grabando cuando le dije que me iba a desmayar, el neonatólogo me dejó cortar el cordón como si fuera la inauguración de una autopista, aunque me di cuenta que en realidad cortaba un pedazo de lo poco que quedaba sujeto a Helena, mientras tanto otro médico extraía la sangre del verdadero cordón umbilical.

El ambiente era de total relajo en el quirófano, yo intentaba desorientar a Marianne con mis opciones de nombre para la niña. Intenté con Britni pero no, Gigí tampoco, Estéfani no tuvo éxito. Marianne salió muy bien del quirófano y la recuperación ha sido excelente, Helena nació con un color rosado hermoso (a diferencia del morado Barney de Ruy) y los labios rojo carmesí (también conocido como rojo Bob Ross).
Es apenas hoy unos días después del alumbramiento que logro entender que el golpe por tener una niña no sería adentro del quirófano. Resulta que soy responsable de criar a una personita de la cual entiendo poco, como ejemplo es que no compré aretes para que le hicieran los agujeritos en el hospital (como si nacieran con los aretes puestos). Marielle (quien en esto es más sabia que un anciano tibetano) me dijo que esos aretitos se verían enormes en esas orejas, tenía toda la razón.

Etiquetas: ,

2 Comentarios:

At domingo, enero 13, 2008 11:20:00 a. m., Anonymous Anónimo nos responde...

La esperè toda una vida y cuando llegò no pude contener las làgrimas de alegrìa. Hermosa mi querida Helena, mi amigo brujo ya tiene las coordenadas y està haciendo su carta astral (como lo hizo en su momento con Ruy). Algùn dìa se las entregarè a mis nietos, para que se entretengan con las locuras de su abuela. Felicidades a los papàs que ya saben a què atenerse. Abuela Ina

 
At jueves, enero 17, 2008 11:22:00 a. m., Anonymous abur nos responde...

muchas felicidades, me imagino que sera de muy buena suerte que hubiera sido china la bebe, ya ven que los chinos tienen una extraña obsesión con los ochos "8". nacio en año de olimpiadas además.
cuidense mucho todos y recuerden consentir y mimar a ruy ahora más que siempre.

 

Publicar un comentario

<< Inicio