lunes, enero 19, 2009

Instantaneas del viaje

Ya estamos de regreso en casa con un clima contrario al del ùltimo mes. En estos dìas he podido recuperar el aliento y con una computadora a la mano finalmente puedo subir algunas de las fotos que salieron.

Me costó sobreponerme al enorme desierto del norte, y todo lo que eso significa.

Caldera (donde viven mi abuelo y tías) es una ciudad pequeña que tiene una bahía que invita a pasear.

A tres kilòmetros hacie el sur se puede visitar Bahía Inglesa, que es un caserío que me parece se habita principalmente en verano. Dirìa que su playa es similar a Cancùn de no ser porque el agua es muy helada, aunque los locales dicen que esta deliciosa. Creo que puedo demostrar mi punto diciendo que un poco al norte se encuentran pingûinos, que algunos locales nos insistieron que eran patos.







Muchas iglesias en Chile tienen el diseño de las que hay en Alemania, la de Caldera no escapa a la tradiciòn.


Llegando a Santiago nos quedamos en un departamentito en el centro, que por su ubicaciòn espantò a màs de uno de nuestros allegados. Desde el piso quince podìamos ver parte de ese Santiago viejo, incluyendo el cerro San Cristobal (2), la estación Mapocho que fue de trenes y ahora es un centro cultural (1), un poco a lo lejos el edificio de Telefònica que tiene forma de telèfono celular de los viejitos. Hay otros lugares cercanos como los prostìbulos y la càrcel que ya no indicaré.

En las faldas del cerro San Cristobal se encuentra el barrio Bellavista, que es bohemio y tiene bastantes tiendas donde se vende lapizlásuli. Con Marianne solemos ir para allà en nuestros primeros dìas de viaje, ahora intentamos ir un par de veces al zoològico pero siempre con el mal tino de que era dìa lunes, donde estaba cerrado.

Donde tuvimos èxito fue el pueblito de los dominicos, centro de artesanìas que ahora en verano se encuentra todo abierto. Estuvimos todo el dìa y en algun momento aparecieron unos bailarines de la isla de Pascua. Ruy estaba entusiasmado como si de la isla de la fantasìa se tratara y se acercò para ver a las muchachas bailar.

En la siguiente foto podemos ver a mi padre pidiendo la mano de una de las bailarinas para Ruy. Parece que el trato se cerrò con èxito.

Fuimos y regresamos a la Viña Santa Rita, que con sus 700 has. de viñedos y el museo precolombino nos dejò impactados.


No quiero despedirme sin mostrar la Fuente Alemana, con su servicio a lo viejo.




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2 Comentarios:

At martes, enero 20, 2009 8:42:00 a. m., Blogger Priscila nos responde...

Lindas fotos amigo, lindo viaje, me da gusto que hayan sido unas vacaciones placenteras. Un abrazo

 
At martes, enero 20, 2009 12:39:00 p. m., Anonymous Anónimo nos responde...

Bahìa Inglesa, màs bien. En recuerdo a los colonos que poblaron el lugar y a cierto pirata de esa nacionalidad que solìa refugiarse en esas playas. Besos, Ina

 

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