jueves, mayo 01, 2008

El escalador o de cómo casi me infarto (de nuevo)

Hoy es día del trabajo y consecuentemente decidí tomar las cosas un poco más calmadas, por eso no fui a ver a Ruy a la hora que acostumbro en las mañanas. Supongo que el pequeño sherpa ya estaba suficientemente desesperado de su encierro por lo que decidió con éxito escalar las rejas de su cama-cuna y alcanzó el cambiador, luego de cumplir la primera etapa de su plan maligno alcanzó a abrir uno de los cajones y se metió en el. Supongo que todo eso sucedió porque en realidad yo sólamente escuché un llanto de dolor muy extraño y al entrar a su cuarto lo descubro colgando de la cajonera, con más de medio cuerpo salido y sólamente sujeto por una pierna y mano, tenía todavía el susto impregnado en su cara (él, aunque si lo pienso claramente yo también).

No tengo bien claro lo que debemos hacer (aparte de amarrarle una cuerda de bungee al tobillo). Mi instinto me dice que intente elevar las paredes de la reja con madera, pero Momó (que es madre experimentada de dos) me dijo que de plano quitáramos las rejas, es mejor que se caiga de treinta centímetros que de metro y medio. ¿Qué hacer?

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1 Comentarios:

At lunes, mayo 05, 2008 10:31:00 a. m., Anonymous Anónimo nos responde...

Creo que la opiniòn de Momò es buena. Llegò la hora de que mi nietito vaya duermiendo sin barandas. Tu las dejaste intespestivamente, cuando debimos abandonar nuestra casa y refugiarnos en casa de mi abuela, dormiste por primera vez en una cama sin protecciòn y no te caìste nunca. Tenìas año y medio. Besos, Ina

 

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