martes, noviembre 01, 2011

Calaquitas...

Anoche fuimos con los niños a molestar vivos y pedir dulces. Sin embargo algo sucedió, los niños crecieron y solos se juntaron a un grupo de niños, entre ellos Botas. Me impresionaba cómo corría Helena para alcanzar a los mayores, rápida como bala, sin llorar por ser dejada atrás. Cada año nos invitan a hacer esta recolecta de dulces en la unidad habitacional de Momo, pero ahora por razones desconocidas no dejaban entrar a los niños a todos los edificios. La frustración de los chamacos era evidente, y en un momento Helena se enfrentó a uno de los vigilantes, exigiendo sus derechos infanties y una explicación de manera cómica. El vigilante no pudo más que responderle con una sonrisa.

Al final juntaron una cantidad justa de dulces, suficientes como para disfrutarlas esa noche porque hoy esos dulces desaparecerán en algún cajón de la casa. Y hoy pondremos el altar para recordar a la Go y mis abuelos.



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1 Comentarios:

At martes, noviembre 01, 2011 11:35:00 p. m., Blogger rousse nos responde...

se la pasaron poca madre y eso es lo que cuenta.
y bien por Helena, que no se deja y exige lo suyo

 

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