martes, julio 20, 2010

¡En tres dé!

He estado dándole vueltas a este asunto durante mucho tiempo, tanto que creo debo soltarlo ya.

Hace algunos años tenía claro que se vendría una nueva invasión de películas 3-D, me refiero a esas donde tenemos la ilusión que las cosas salen de la pantalla y que casi las podemos tocar. Poco a poco lo estudios y productores fueron anunciando sus intenciones y juraron un pacto de lealtad a la Fraternidad de los ojos chuecos. El pacto no escrito de la cofradía indicaba que si querían volvar a intentar introducir películas con este efecto y que el público no terminara con dolor de cabeza, entonces todos deberían hacer las cosas bien. Se pusieron a experimentar y contrataron a los pocos expertos que todavía se dedicaban a esa magia oculta, y compartieron los secretos guardados como hueso santo.

Resulta que desde hace dos siglos se sabe que si se muestran dos imagenes o fotos tomadas con distinta perspectiva, el cerebro puede reconstruir una imagen en tres dimensiones. Sin embargo en el cine hacemos nuestra propia realidad, y si por ejemplo se cambia la distancia focal (el punto hacia el que los dos ojos se dirigen) constantemente, el cerebro sufre una especie de calambre.

el cerebro es fácil de engañar con trucos baratos

Las más recientes películas estereoscópicas (3-D pues) han cuidado el pacto, y los directores se cuidan de no estar tirando cosas hacia el espectador, cambiar la distancia focal, en fin, esos y otros pecados que nos podrían sacar de la cofradía del 3-D.

Eso hasta ahora. Resulta que el 3-D tuvo éxito y logró que el público se lanzara a los cines por millones y pagara lo que fuera por vivir esa experiencia religiosa. Y con el éxito todo mundo trató de subirse al tren de la oportunidad, desde las películas en producción que a la mitad del camino decidieron trucar el efecto (Furia de titanes) y mostrar el efecto por planos como si de un View Master de la infancia se tratara. Hasta los fabricantes de televisiones modernas, que ahora podrán reproducir el efecto. Pero con este nuevo poder, vino la codicia y la democratización hizo que los no iniciados rompieran el pacto.

Durante la reciente proyección de una película en 3-D, tuve la horrible experiencia de ver un comercial de esas televisiones. Un minuto en donde no se cumplieron las reglas de confort para el 3-D (objetos dirigiéndose violentamente hacia el público, cambio de distancia focal entre cortes, , objetos cortados a la mitad, etc.), y eso me dio pánico, estoy seguro que la mayoría de las producciones que tendremos en televisión, películas directas a DVD y películas de menos de 100 millones de dólares van a hacer que el público vuelva a odiar... ¡El 3-D!

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1 Comentarios:

At miércoles, julio 21, 2010 11:14:00 a. m., Blogger D.I. Felipe González nos responde...

Los guiones tienen que estar a la altura del 3d, si no la fórmula no va a funcionar.
Las teles 3d que he visto no me han gustado porque son sistemas "activos" y los lentecitos pierden la sincronía a cada rato.

 

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