viernes, mayo 09, 2008

Todo por los chicles

A todos nos pasa que en nuestro diario y repetitivo trajinar nos topamos con las mismas personas una y otra vez. Cuando estaba en la carrera llegué a compartir autobús con un señor de más de 80 años que me mareaba con sus pláticas, lo que siempre me impresionaba es que después de informarme sobre sus últimos aconteceres se despedía y bajaba siempre "de brinquito" del transporte colectivo.

Desde hace meses cuando voy rumbo al estudio veo a un señor que vende chicles en una esquina de diagonal Patriotismo, una calle bastante transitada. Al principio me parecía un vendedor como tantísimos otros que existen en la ciudad, sin embargo luego noté en esos cortos segundos que dura el semáforo que el vendedor va cambiando el letrero con el cual anuncia sus chicles. Este caballero inicia su mensaje solicitando una ayuda, luego la agradece y luego viene su historia personal, digamos que parece un blog.

Al principio explicaba que vendía chicles para adquirir un tanque de oxígeno, luego el mensaje cambió para explicar que gracias a la venta callejera ya le faltaba poco para adquirirlo. Hace un par de meses nuestro bloggero callejero simplemente agradecía el apoyo de los meses anteriores y que ya pronto iniciaría su tratamiento. Hoy paso como casi todos los días y logro verlo nuevamente, la diferencia es que ahora no hay letrero pero la cabeza del anciano ya no tiene cabello y me recuerda a la imagen de esas personas que han recibido quimioterapia. No lo conozco pero espero salga bien.

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1 Comentarios:

At lunes, mayo 12, 2008 11:59:00 a. m., Anonymous Anónimo nos responde...

Emotivo tu comentario Pipenui y lamentable (paradogicamente) que lo que contaba el bloguero callejero fuese cierto, no como acà, que gracias a la vigilancia del reportero de un canal de televisiòn, vimos a un paralìtico ponerse de piè y dirigirse tranquilamente a tomar su colaciòn del mediodìa. Tambièn espero que el enfermito se reponga. Ina

 

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