martes, marzo 09, 2010

El oficio de hacer cine, parte 1

El año pasado, durante uno de los festivales de cine donde el cortometraje se presentó me llamaron cineasta por primera vez en mi vida (chafón, cutre, pero cineasta al fin). Tardé en comprender que estaba iniciando la graduación en un oficio que se hace al ejercerlo. En un año de mi vida he aprendido más de lo que hubiera planeado, y me gustaría documentar un par de reflexiones.

Cuando uno anda vagando por los festivales y mercados de cine puede ver que hay infinidad de propuestas. Sin embargo lo básico es que al público no le importa cómo se hizo y si el director tenía dinero. No señor, el resultado final es lo que cuenta. Entonces me encuentro que hay películas que se hacen con cientos de millones de dólares y otras con centavos. El productor utiliza sus recursos, que pueden ser carretadas de dólares o la ayuda gratuita de decenas de voluntarios y amigos, préstamo de equipo y servicios, el te debo un favor manito.

El chiste del productor es producir, es decir, hacer que las cosas se hagan y como sea. Supongamos que hay límites éticos para realizar un proyecto, cuando no se tiene dinero para animar una película usando computadoras, se usa plastilina, si no se tiene plastilina se usa papel picado, si no se tiene papel picado... se animan las muñecas barbie de tu hija, o lo que sea.

El cortometraje es visto a veces en el mundo del cine como un hijo trisómico. Es un mero estado de aprendizaje o ritual para llegar a ser director. De ahí que uno sea tan apapachado en los festivales, pero al mismo tiempo no tomado muy en serio.

Durante una breve entrevista que me hicieron por un festival me preguntaron algo que inicialmente pensaba era lógico, la pregunta era si existe apoyo en México para hacer cortometraje. En realidad no hay mucho apoyo y no veo razón para que exista, ya que el cortometraje no forma parte de un modelo de negocios y ser cineasta significa luchar durante años para poder conseguir un proyecto. Mi amigo Rodrigo Ordóñez va a estrenar su primera película Depositarios (¡Hollywood, La raza y varios cines más!) casi una década después de haber salido de la escuela de cine. Para colmo de males, el poco apoyo oficial como el que ofrece CONACULTA resulta ser en unos términos terriblemente leoninos, pensados para en realidad apoyar a cierta gente que vive del cine y donde no se le reintegra nada a la sociedad que lo financió. Donde al guionista se le paga un centavo por los derechos del guión pero el 50% del presupuesto va para hacer el sonido Dolby THX.

Por esta razón simplemente he decidio no quejarme y ponerme a crear. Poco a poco voy reconociendo mis limitaciones y busco quien me ayude con ellas.

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1 Comentarios:

At miércoles, marzo 10, 2010 11:18:00 p. m., Blogger rousse nos responde...

Yo siempre te querré ayudar.

 

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