sábado, enero 07, 2006

Volando hacia el gran sur...

Nuestro vuelo salió de México el 31 de diciembre, no hubo posibilidad de hacerlo en otra fecha. Justo como me decía el sentido común el avión iba casi vacío, con algunos asientos ocupados por gente de la aerolínea que seguro iban de vacaciones con sus esposas, a mitad del vuelo sacaron tortas de romeritos para celebrar el próximo año. El vuelo estuvo tranquilo y llegamos a casa de mi mamá con suficiente tiempo para cenar y ver por televisión lo fuegos artificiales de Viña del mar, que duraron casi media hora.

A la mañana siguiente fuimos a comer al Mercado Central, quedamos de vernos allá con Montxe y Galo, que vive en Santiago desde hace casi dos años. Ibamos tarde a la cita y como una señal del dios pascuense Make Make nos encotramos en el vagón del metro en el que ibamos. La comida estuvo muy agradable y nos pusimos al corriente con las noticias ya que ellos estuvieron viajando un mes hasta llegar a la parte más austral del continente. Galo me hizo un par de preguntas que a pesar de ser simples me resultaron un poco difíciles de responder, una de ellas es la de cómo me siento cuando vengo a Chile. Debo decir que siento envidia de él, ya que tiene la oportunidad de trabajar aca y conocer a los chilenos de una forma que yo apenas puedo imaginar.

Después caminamos un poco por el centro y vimos una película chilena que creo igual me la pude saltar, finalmente terminamos el día en el único bar abierto de Ñuñoa, una especie de Condesa sureña.

El siguiente día estuvo igual de ocupado y emotivo ya que pude celebrar por primera vez y en familia el cumpleaños de mi abuela, estuvieron casi todos mis tíos.

Aprovechando que Galo tiene auto nos fuimos el tercer día de nuestra visita a Isla negra y Valparaíso para visitar la casa de Pablo Neruda, tocando un poco de Viña del mar ya de regreso a Santiago. Debo decir que desde mi última visita, Santiago a cambiado enormemente con tantas autopistas nuevas, incluyendo una que pasa por debajo del Río Mapocho, nuestro Sena de petatiux. La fisonomía de Santiago ha cambiado enormemente y la Cordillera comienza a desaparecer de la vista gracias a edificios que se han construido en los barrios altos de mayor ingreso adquisitivo. La gente ahora quiere vivir en departamentos de lujo que en las tradicionales casas con jardín y mascota. Santiago era una gran ciudad sin edificios fuera del centro y duele ver esa transformación, que no se debe a una negación irracional al cambio si no al cambio de calidad de vida del conjunto.

Nos iremos con mi mamá unos dias a Papudo, un balneario al norte de Viña del Mar, luego cuento más sobre el viaje.

1 Comentarios:

At lunes, enero 09, 2006 12:31:00 a. m., Anonymous Pris nos responde...

Que bueno que se vieron con los amigos y que la están pasando bien, los extrañamos.

 

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